La Asociación de Consorcios y Servicios de Bomberos de España (CONBÉ) reunió en la Diputación de Cáceres a unos 60 representantes de 27 provincias para celebrar su XXIII Asamblea, con el fin de continuar impulsando mejoras por un sector más formado, cualificado, feminizado y a la vanguardia
La Asociación de Consorcios y Servicios de Bomberos de España (CONBÉ) celebró en Cáceres su XXIII Asamblea, en colaboración con el Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamentos (SEPEI) de Cáceres, que reunió a cerca de 60 representantes de 27 provincias asociadas, durante el 18 y 19 de junio, para compartir conocimientos y experiencias, con el fin de mejorar las condiciones y la seguridad del sector bomberil, coincidiendo también con la conmemoración del 20 aniversario de la fundación de Conbé y el 40 aniversario del SEPEI de Cáceres.
El presidente del Consorcio Provincial de Bomberos de Málaga y de Conbé, Manuel Marmolejo, agradeció la magnífica acogida del servicio y de la Diputación y destacó la importancia que suponen estos encuentros para intercambiar conocimientos y experiencias entre los diferentes servicios del territorio nacional, con el fin de mejorar las condiciones y la seguridad del sector bomberil y de la seguridad ciudadana en general.
Marmolejo señaló que desde la fundación de Conbé en 2006, el objetivo de la asociación siempre ha sido compartir inquietudes y buenas prácticas para favorecer un lenguaje común y unos procesos más homogeneizados en los servicios de bomberos españoles en pro de la gestión coordinada de emergencias. “Hoy día somos 31 las entidades que formamos parte de la asociación, lo que supone unos 9.000 profesionales y 300 parques, y continuamos creciendo”, comentó el presidente de Conbé, que hizo hincapié en la importancia de la cooperación entre administraciones en la gestión de emergencias y explicó que se encuentran trabajando en algunos retos clave para el sector como “establecer un modelo de evaluación más riguroso, unas pruebas físicas más representativas y unas pautas de mejora y mantenimiento de la condición física del personal, así como en la feminización de los servicios y en favorecer una formación continua cualificada”.
Por su parte, el presidente de la Diputación de Cáceres, Miguel Ángel Morales, ha agradecido a CONBÉ la elección de Cáceres como sede para esta asamblea, “un momento muy especial, porque el SEPEI cumple ya 40 años, cuarenta años de un servicio modélico y con unos profesionales extraordinarios”.
Morales ha incidido en la importancia de este encuentro para reflexionar sobre cuestiones y problemáticas comunes entre los distintos consorcios, como la necesidad de “un poco más de corresponsabilidad, que es lo que tenemos que pedir al Gobierno de la nación y a las distintas comunidades autónomas, porque esta es una cuestión que debe ser compartida por todas las administraciones, es un servicio que va dirigido a la ciudadanía, y todos somos responsables de ello”.
En este sentido, ha recordado el esfuerzo que hacen unas administraciones como son las diputaciones, “porque no olvidemos que decir bombero es decir un servicio público fundamental, un servicio que están asumiendo las diputaciones provinciales, como tantas otras cosas, y es necesaria, insisto, una mayor coordinación y corresponsabilidad con el resto de administraciones”.
Mesas de Trabajo
Conbé también celebró en Cáceres, en la jornada del jueves 18 de junio, un encuentro de trabajo donde los diferentes servicios de bomberos y profesionales del sector expusieron sus proyectos, sistemas de trabajo y novedades. Dicho encuentro comenzó con la bienvenida por parte del presidente de Conbé y del Consorcio Provincial de Bomberos de Málaga, Manuel Marmolejo, y del diputado responsable del SEPEI de Cáceres, Alberto Ortega, quienes coincidieron en destacar la importancia de estas jornadas técnicas para compartir conocimientos y buenas prácticas, con el objetivo de establecer un lenguaje común y unos procesos estandarizados en los servicios de bomberos.
Seguidamente tuvo lugar una primera ponencia sobre la experiencia del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamentos (SEPEI) de Cáceres, de la mano de su jefe de servicio, Santiago Hernández Alonso, quien explicó los orígenes del servicio y de sus parques, comentando las peculiaridades de la dispersión poblacional en la provincia, lo que impacta directamente en los tiempos de respuesta y lo que hace que convivan parques que atienden a 130.000 habitantes, como el de la capital, frente a otros que atienden a 12.500. Asimismo, expuso el funcionamiento orgánico de los profesionales que componen el SEPEI y destacó la importancia de poder disponer de los recursos de la Diputación Provincial, y puso el ejemplo del servicio de parque móvil y taller mecánico para los vehículos de bomberos.
Hernández también presentó algunos datos como las cifras de incremento de los servicios en estos 40 años de actividad que, en el caso de los incendios forestales, los más numerosos dentro de la tipología de intervenciones anuales, que han pasado de 115 en los orígenes a 392 en el último año. El jefe de servicio finalizó su exposición señalando que uno de los principales retos que están afrontando es la estabilización del personal de mando y administrativo.
A continuación, el responsable del Servicio de Prevención y Extinción de Incendios Forestales de la Junta de Extremadura (INFOEX), David Jorge, presentó la estructura del servicio, compuesto por 67 unidades, 134 retenes, más de 900 efectivos y 45 vehículos terrestres y 13 aéreos. Jorge explicó que son unos 700 incendios forestales los que atienden al año, que afectan a unas 8.000 hectáreas (de terreno forestal), y unas 1.400 incidencias totales.
La coordinación entre INFOEX y el SEPEI de Cáceres se presenta cuando los incendios forestales presentan una peligrosidad potencial por afección a personas o bienes, “intervenciones que lamentablemente se han incrementado en los últimos años”, declaró el responsable del servicio, y es entonces cuando ambos servicios se coordinan para atender las emergencias, “manteniendo hoy día una estrecha colaboración entre ambos servicios y una eficaz gestión coordinada”, concluyó Jorge.
Tras el descanso, fue el turno del Catedrático de Derecho Tributario, Fernando Fernández, y del Doctor Ángel Fornieles, ambos de la Universidad de Almería, que analizaron el marco legal de las Contribuciones Especiales, su afección a los distintos ramos del seguro y la compatibilidad de aplicar tasas para el mantenimiento de los servicios de bomberos, aportando una visión jurídica y técnica sobre los retos de financiación de los servicios públicos de emergencias.
La Doctora y profesora de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Sevilla, María del Carmen Aguilar, expuso un resumen de la reforma de la actual ley de Prevención de Riesgos Laborales (PRL) con especial énfasis en la figura del recurso preventivo y su aplicación en los SPEIS. Aguilar señaló que en los servicios de bomberos la prevención es clave y debe estar bien definida mucho antes de cualquier intervención para garantizar la seguridad de profesionales, y destacó que es muy importante que los servicios incorporen aspectos de accesibilidad e igualdad también en sus planes de PRL teniendo en cuenta perspectivas de género y de edad. Del mismo modo hizo hincapié en la importancia de definir muy bien cuáles son las tareas consideradas peligrosas que impliquen la obligatoriedad de recursos preventivos y animó a incorporar las nuevas tecnologías y la IA en el ámbito de la prevención, en las fases previas de planificación y organización, “porque bien usadas son útiles también en esta materia”.
El gerente de Conbé, José Antonio Ramírez, tomó la palabra para apuntar que, en relación a los recursos preventivos, es fundamental establecer una clasificación clara de los tipos de incidentes (simple, medio o complejo) para evaluar correctamente los posibles riesgos y tener claro qué hacer, cómo y cuándo a la hora de incorporar las novedades que introduce el proyecto de Ley de PRL.
La jornada finalizó con la ponencia de José Antonio Rodríguez, Doctor de la Facultad de Ciencias de Actividad Física y Deporte de la Universidad de León, que presentó las conclusiones de la primera fase del proyecto de investigación ISECOFIRE, impulsado por Conbé, acerca de las pruebas físicas de acceso a los servicios de bomberos. Este estudio pretende dotar de una base científica y técnica los procesos de evaluación de las pruebas físicas de los bomberos, con el fin de crear un modelo de evaluación más riguroso y pruebas más representativas, además de generar pautas de mejora y mantenimiento de la condición física del personal.
Con esta iniciativa, CONBÉ y la Universidad de León buscan generar conocimiento útil y aplicable que permita mejorar la seguridad, la salud laboral y la eficacia operativa de los bomberos, contribuyendo además a la futura homogeneización de criterios de evaluación física en el ámbito nacional.
El proyecto se estructura en tres grandes fases: una primera de análisis retrospectivo de convocatorias y resultados de pruebas físicas; una segunda de valoración de la condición física de bomberos en activo, de diferentes parques del país; y una tercera centrada en el estudio de la respuesta termofisiológica y el rendimiento en simulaciones operativas reales.
Rodríguez explicó que se han analizado 21 convocatorias españolas, celebradas entre 2009 y 2024 (unos 7.000 aspirantes) teniendo en cuenta los baremos establecidos y las marcas obtenidas, asociándolas a su vez con las capacidades físicas en función del sexo y la edad. “Las conclusiones de la primera fase revelan datos interesantes como una diferenciación en torno al 13% en negativo para las mujeres en las pruebas que se desarrollan actualmente, reflejando una mayor habilidad o destreza en las pruebas de natación, frente a un menor rendimiento en las pruebas de fuerza de tren superior, que son curiosamente la mayoría de las actuales, muchas de ellas sin tener ningún tipo de aplicación en el día a día de un bombero/a”, apuntó, concluyendo que una cosa clara que evidencia el estudio es que “dos baremos diferentes para hombres y mujeres en una misma prueba, sin tener en cuenta otros muchos factores de la realidad de la profesión, no garantizan una exigencia equivalente”.